El aburrimiento que nos robaron: cómo el scroll infinito mató nuestra última neurona creativa
Hubo un tiempo en que mirar el techo sin hacer nada era perfectamente normal. Ahora ese mismo gesto dura aproximadamente cuatro segundos antes de que el móvil aparezca en nuestra mano como por arte de magia. Los algoritmos no solo nos entretienen: nos han vaciado de algo que no sabíamos que necesitábamos.